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martes, 5 de marzo de 2013

CONEXIÓN QUIJOTE – REUNIONES (I)



¿Qué pensarían estas mal folladas si supiesen que acababan de reunirse con un ex-yonki?

Eso mismo me preguntaba tras finiquitar una reunión que había mantenido con la Subdirectora General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información y a una de sus Jefas de Área en sus dominios (la SETSI). Tan solo eso me rondaba por la cabeza después de darles un par de besos y comenzar a bajar las escaleras de la calle Capitán Haya, 41, en Madrid.

Quizás por ir regodeándome en tan banales pensamientos no preste la menor atención a dos figuras encueradas de riguroso negro (casco de moto incluido) que parecían charlar en amena confianza, uno subido en la acera y otro a lomos de una BMW a juego con sus atuendos. Dos personas en moto a las 12:30 horas de la mañana en una transitada calle de la capital de España ¿Quién repara en eso?

Si tienes la conciencia tranquila y eres un ciudadano respetable, lo mas seguro es que le prestes la atención justita. Pero tratándose de mí, debería de haberme dado cuenta un poco antes de que el que estaba de pie en la acera se encaminó con paso decidido hacia donde yo me encontraba al tiempo que se metía la mano en la sobaquera izquierda, sacaba una pistolita y me descerrajaba cuatro tiros a una distancia de no mas de tres metros.

Tratando de detener la sangre que brotaba de mi costado izquierdo. Me di cuenta que no podía hacer mucha fuerza con el brazo derecho porque empezaba a sentir un calor tremendo en el bíceps, al tiempo que notaba como la sangre iba bajando hacia la manga de la camisa calentándolo todo, como cuando uno se orina encima.

Antes de caer al suelo, vi a un municipal vocear al aire y sacar su arma justo al tiempo que mis sicarios preferidos (yo es que también soy motero) se perdían a toda hostia entre el trafico madrileño.

Continuará…

martes, 20 de noviembre de 2012

Un trabajo que merece la pena.


Si. Después de unos largos meses desesperantes, por fin encuentro una ocupación que creo me va a durar mucho tiempo. Tengo faena para rato.

Escogí un nombre al azar de una larga lista y me puse a investigar por Internet. Imágenes, rutinas, direcciones, aparecía hasta en la wikipedia, “manda cojones”. Me entero de que pierde un ojo jugando con su hermano de pequeño. De adolescente se dedica a perseguir a los hijos de los rojos y darles palizas y de toda su vida obra y milagros hasta nuestros días. Que por cierto no tiene desperdicio alguno. La verdad es que me entretiene bastante este nuevo trabajo mío.

Un día decido que ya estoy preparado para pasar a la acción. Me desplazo hasta su ciudad y espero pacientemente por sus dominios, demasiados para controlarlos todos, por lo que me centro en el chalet de Platgetes de Bellver.

Gracias a un software telefónico me entero de que al día siguiente comerá en “El Canyar”, un conocido restaurante en la calle Segorbe, en pleno centro de Valencia. Allí que me desplazo, reservo una mesa y espero pacientemente saboreando un excelente Carmelo Rodero de entre las más de ocho mil botellas de la bodega. Por fin le entraron ganas de mear al hijo de puta. Fue fácil, rollo talegero, cuatro punzadas bien profundas en su recién estrenado hígado y a otra cosa. Un Carlos Fabra menos que juzgar. Así soy yo, ahorrando dinero a los contribuyentes.

Tengo una lista de 730 imputados en casos de corrupción política. Ya no estoy en el paro.

Me voy a Sevilla, me encanta el farlopero Javier Guerrero, el de los ERE de Andalucía.