miércoles, 23 de julio de 2008

EMPRESARIAS

Era la presentación de un proyecto realizado para una federación de mujeres empresarias de … que mas da. Al acto asistían algunas autoridades locales, las presidentas de las asociaciones provinciales, algún que otro cargo político a nivel regional y en general cualquier auto/invitad@ al acto y también un servidor que tenía su pequeño papel en la obra a cargo de la ponencia técnica de los desarrollos del proyecto (Ahí es ná).
Este tipo de actos funcionan todos con el mismo patrón. Se escogen algunos nombres de una larga lista de consejer@ de.., secretari@ de …, delegad@de…, presidente/a de… y dependiendo del poder de convocatoria de los organizadores te van negando su asistencia al mismo amparándose en su apretada agenda a menos que estratégicamente sea beneficioso acudir o bien por necesidad fotográfica o bien por afán de protagonismo del invitad@/obligad@. El caso es que siempre hay un roto pá un descosío y actos de estos se consuman como churros por toda la geografía nacional durante todo el año. En cualquier otro episodio similar a los que he acudido, anécdota arriba, anécdota abajo todos han sido bastante normales y predecibles… la importancia de las bondades y beneficios que alcanzará el colectivo… el esfuerzo de la organización por cumplir los objetivos…el agradecimiento a tal o cual persona o entidad por su colaboración… el compromiso de futuro adquirido para no se que hostias… frases todas ellas gastadas hasta la saciedad y que inclusive un pobre analfabeto como yo es capaz de repetir si se tercia la ocasión…
¡Con las horas que echa mi hija en to esto de la federación y lo poco que se lo reconocen! Me susurraba al oído la madre de la presidenta en los preliminares del acto. ¡Si se está quedando hecha un fideo de tanto viaje! Me volvía a farfullar al oído mientras los 100 kilos de peso de la hija no dejaban formar en mi retina el fideo que comentaba la señora madre. ¡Fulanita lo esta haciendo muy mal en su provincia, no hay mas que ver como va vestida, para saber como lleva la gestión! Me aseveraba otra asistenta en el vino ofrecido al finalizar el evento. Hasta me enteré de que una que yo no conocía no había podido asistir porque le acababan de inyectar botox en la zona de los ojos...aaayyy la mare...
Aquello parecía una secuencia Almodovariana. Cuestiones todas estas que, siendo justos podrían extrapolarse a las comentadas por los varones en cualquier otra jornada, pero que en esta ocasión tratándose de féminas diferían un poquito de los banales comentarios sobre fútbol o tías que profesa mi género y que tanto aborrece el contrario.
Observando la caterva de emprendedoras empresarias, progresistas, feministas y demás “istas” del panorama nacional ya les falta menos para su anhelada igualdad, aunque quizás algunas no solo nos han igualado sino que más bien nos han superado con su esfuerzo diario por hacer lo que nosotros ya hacíamos sin necesidad de joder a nadie.

martes, 22 de julio de 2008

ASOMADO

No, no se trata de que el “Soma” asimilado por mi cuerpo durante tantos años me haya dejado en un perenne estado de niebla mental… digo, que asomado a mi ventana veo la vida pasar.

Yo suelo hablarle a las cosas. Por ejemplo, después de un largo viaje en moto cuando la guardo en el garaje, le doy unas palmaditas en el respaldo del asiento del copiloto y le agradezco lo bien que se ha portado, al ordenador le agradezco el final de una gratificante jornada de laboro, a una planta que crece con soltura, una estantería que soporta un gran peso durante años, al coche, a la bicicleta… Los vehículos y cualquier otro tipo de objeto necesitan de nuestro cariño y de nuestros cuidados para que su vida útil junto a nosotros les sea más agradable, nos duren más y nos den los menos problemas posibles. Por eso yo les hablo a los objetos inanimados que comparten mi existencia.

Por todo esto no me sorprendió nada que el otro día mirando por la ventana escuchase a un vecino hablarle a su coche.

¿Qué te pasa cabrón? ¿Otra vez igual, hijo de la gran puta? ¿Acaso no te compré una batería del Carrefour el año pasado? ¿Es que no te eché por encima un leuro de agua hace dos meses? Me cago en tu puta madre que no gano echarte gasolina. Menos mal que no te he pagao el seguro, que total pal apaño que me das. Lastima del dinero que tiré hace cinco años en recauchutarte las ruedas delanteras (puntapié en la rueda).

Al tiempo, una abuela que pasaba con los nietos voceaba a uno de ellos, ¡Borja mira por donde pisas, que le tiras las cosas al señor! Y seguían acera adelante sin que el señor se percibiese que el niño le había dado una patada a un cacharro con tornillos y algunos se colaban por la alcantarilla.

¡Con el trabajo que me dio ponerte el alerón trasero que compré en la chatarrería! ¡Me cago en la puta! Voceaba el otro mientras abocardaba las tuercas de la tapa del filtro intentando aflojarlas con unos alicates. ¡Tus muertos! ¡Si hasta te llené el radiador de agua mineral en el ultimo calentón! (puñetazo en la aleta).

Una pareja de yonkis de camino hacia su dealer le quitaron un puñado de CD`s sin que este se percatara atareado como estaba en sus precarias labores de mantenimiento ¡La madre que…! ¡En que mala hora! ¡Vamos que…! ¡Después de darle al bocas 300 leuros pá que me “consiguiera” unas llantas!

Justo antes de meterme en casa veía como un Cocker Spaniel que hacia su ronda matutina se meaba en el asiento del conductor que reposaba encima de la acera. Mientras, el otro seguía su particular monologo con la cabeza metida en el hueco del motor ¡Me cago en…! ¡Anda quegggque…!

Relajado por tan real visión de la cotidianeidad del barrio cerré mi ventana y baje a por mi coche. Una vez dentro de él acariciando con la mano el salpicadero le comenté; Tranquilo que tiene que haber de tooo pá poder comparar.

jueves, 17 de julio de 2008

RICARDO ARDIENDO

Buscando una información en la red que nada tenía que ver con este tema, Google me ha mostrado una entrada con el título que os escribo y me ha venido a la mente toda una retahíla de recuerdos. Recuerdos en los que aparecemos Ricardo (el Richar que diría un gitano) y un servidor, lógicamente haciendo lo mejor que sabíamos hacer por aquellos tiempos, reírnos, desfasar y volver a reírnos.

Ardiendo no era su segundo apellido, pero así lo rebautizó su amigo "Chucho" (Fernando Alfaro) el de los "Surfin Bichos" en alguna de sus canciones. Como mínimo dos de ellas creo que están dedicadas a él y concretamente “Magic” fue escogida por La revista Rolling Stone para incluirla en la lista de las 200 mejores canciones del Pop Español. A nuestro Ricardo, no al de las letras de canciones o recuerdos sino al de carne y hueso, lo marchitó la heroína y se lo llevo el sida como a tantos otros en la mitad de la década de los 90 cuando seguramente rondaba cercano a los treinta. Desde el infierno (el cielo era demasiado aburrido para él) nos estará observando descojonao y seguro que ya ostenta un buen puesto ganado a pulso dentro de la jerarquía demoniacal cosa que por otra parte nos vendrá de perlas a todos los demás cuando nos reunamos con él.

Un abrazo Richar.

lunes, 7 de julio de 2008

BAJO EL SOL ABRASADOR

Andrew, el sargento de la compañía cepillaba a su caballo al tiempo que éste se reponía en el abrevadero. Mientras, la señorita Nancy observaba quien bajaba de la diligencia que acababa de atravesar el gran portón de madera. Siong Lee el cocinero chino, tiraba el agua de lavar las patatas justo antes de ponerse a pelarlas para preparar el rancho de los oficiales, ese día sería puré de patatas con unas tiras de beicon y unas tortitas de maíz. El general Caster se encontraba preparando las tropas para un posible ataque de los apaches chiricahuas. En las inmediaciones, Cochise ya se estaba preparando con sus huestes y los indios afines a su suegro “Mangas Coloradas”. Unos minutos después, los últimos colonos de las inmediaciones tomaban aire entrecortadamente tras la carrera realizada para alcanzar la protección de los soldados, cuando lo que vieron les dejo aterrorizados.



El sargento Andrew y su caballo se estaban derritiendo por el fuego junto al abrevadero. La pamela de la señorita Nancy, se fundía junto con su cabeza que ya empezaba a desaparecer hombros abajo. El tiroteo era ensordecedor, la gente gritaba y corría hacia todas las direcciones y el descontrol junto con el pánico se apoderaban de aquellos pobres seres. El general resistió como pudo el impetuoso ataque de los apaches, pero finalmente, también el rifle que levantaba orgulloso en su brazo izquierdo empezó a deshacérsele manga abajo.


Spiderman pudo entrar montado en un camión de butano y recuperar al cocinero con algunos clicks de Famobil, pero ya nada pudo hacer por la Srta. Nancy que solo era una masa de plástico humeante. En el exterior Cochise y algunos soldados medievales del Exin Castillos seguían mermando las tropas estadounidenses.


Por mi parte, yo estaba tan metido en la situación, que en el balcón de mi casa le había prendido fuego a mi fuerte de COMANSI, ¡¡¡Gran putada!!! Mereció la pena, menuda batalla.