viernes, 26 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD 2008

Pues si, este año como todos los anteriores tampoco es que las navidades sean mi época preferida pero el resto del mundo no tiene la culpa de que a mi no me gusten, entonces no tengo mas remedio que FELICITAROS A TODOS EN ESTOS DÍAS para que los paséis como mejor podáis. Un abrazo.

viernes, 19 de diciembre de 2008

¡ÁNGEL DE LA GUARDA, DULCE COMPAÑÍA!

¡Joder tio! ¡Que pasada! ¡Es preciosa! ¡Menudo maquinón! ¿Me la dejas?

Hablábamos de la impresionante Derby TT8 de 74cc que se acababa de comprar mi amigo Javi. Yo ni siquiera podía llevarla, todavía me faltaban unos meses para cumplir los 16, pero bueno, a regañadientes me la dejó, se montó detrás y nos fuimos desde el barrio de “Pedro Lamata” hacia el barrio de “San Pablo” pasando por el de “San Pedro” (joder cuantos santos) íbamos a echarle de comer a los perros que tenía su padre en un solar donde guardaba material de construcción, muebles viejos y los aparatos caseros de gimnasia que sus tíos se fabricaban ellos mismos. En el culo de un bote vacío de 25 kilos de pintura echaban cemento, le pinchaban una barra de acero de las obras y cuando se secaba hacían la misma operación con el otro extremo, una vez secas las dos partes ¡ya tenían unas pesas! muy rudimentarias, muy baratas, pero muy útiles, tan útiles que uno de sus tíos se dejó la obra y a día de hoy todavía tiene uno de los mas conocidos gimnasios que existen en la ciudad “El pasadena”.

Pero volvamos a darle de comer a los perros de mi amigo. Yo iba con el pecho hinchado como un pavo, en esa impresionante motocicleta nueva, con un extraordinario poderío, dándole al puño de vez en cuando para oírla rugir y notar su aceleración, mirando a la gente al pasar ¡sin casco por supuesto! en aquella época en la ciudad creo que ni siquiera era obligatorio, y si lo era, los municipales no le prestaban mucha atención a esos pormenores. En fin, que como iba diciendo marchaba disfrutando como el puto amo de la creación por los territorios de “El Moro”, “El Follo” y “El Tejo”, tres entrañables hermanos gitanos de los de faca en ristre, broncas, cárcel, drogas y prostitución, autóctonos del barrio y temidos en toda la ciudad. Pues andaba yo por aquellas calles como decía, cuando a lo lejos en una placeta veo un grupo de gente que esta charlando tranquilamente en la calle, unos encima de la acera y otros en la calzada.

Justo cuando pasaba junto al grupo, un niño de no mas de tres o cuatro años se suelta de la mano de su madre, sale disparado a la carrera sin mirar a ningún lado de la calle y se mete debajo de las ruedas de la moto….. ¡HOOOSTIA PUTA!..... Frené unos pocos metros mas adelante y nos bajamos corriendo de la moto. El niño estaba llorando en el suelo, el padre ya estaba atendiéndole, la madre se recogía el mandil de cuadritos grises y negros sobre las sayas negras y lloraba y gritaba ¡HAAAAY MI HIJOOO! ¡HAAAAY MI HIJOOO! Una vecina de las de pañuelo negro en la cabeza y vestida de luto pedía a gritos un poco de agua para la madre, otro vecino ya empezaba a decir lo típico de que si los guachos y las motos y que si patatin y que si patatan metiendo cizaña y calentando cabezas, los chavales ya empezaban a acudir como moscas de todas las bocacalles, en unos instantes aquello ya parecía una feria, algunos mas grandes ya empezaban a mirarnos con mala cara, esperando impacientes el momento en el que la mas mínima chispa hiciese explotar todo aquello.

Todavía me sorprendo de cómo dos chavales de tan solo quince y dieciséis años manejaron aquella situación como si de dos adultos, que digo adultos, como dos sabios, astutos y experimentados hombres maduros, manipulamos aquella situación que creo, que porque comprendimos en un instante que nos iba la vida en ello, si nos hubiésemos quedado parados como dos críos que éramos, nos hubiesen linchado allí mismo.

Nos miramos a la cara un momento y nos concentramos con decisión en el eje de aquel universo que se había formado, ¡En el chiquillo y en su padre! Eliminando todo lo que ocurría a nuestro alrededor rápidamente nos inclinamos para tranquilizar al padre y hablar con el niño que no dejaba de quejarse, me incorporé de una, me metí la mano en el bolsillo y sacando un duro pregunté a voces; ¡Donde hay una cabina! ¡Voy a llamar a una ambulancia! No se preocupe usted que nosotros le acompañamos, le dije al padre.

Ese gesto decantó toda la balanza a nuestro favor. Empezaron a oírse otras frases más amables; ¡Llama desde mi casa nene que vivo ahí enfrente! Me decía una vecina tirándome de la sisa de la cazadora ¡Si hace falta lo llevamos en mi coche que lo tengo ahí aparcao! Decía otro, ¡Mira, en el bar ese tienen teléfono, desde ahí también puedes llamar!..... ¡Claro si eggque los shiquillos no miran ná!..... ¡Payo, payo! que los llevamos losotros en la flagoneta, ¡No llames! ¡No llames! Que pá cuando fuere venio lambulansia ya estamos losotros allí….Y efectivamente mi amigo Javi le tomó la palabra a este último. El padre cogió a su hijo en brazos, se metió en la furgoneta y mi amigo Javi y yo cogimos la moto y nos fuimos detrás de ellos al hospital.

Cuando nos alejábamos del tumulto, sin decirnos nada los dos éramos conscientes de la que nos habíamos librao, ni policía, ni linchamiento, ni ná de ná, todo había ocurrido en unos minutos, muy rápidos, pero muy, muy intensos. Una vez en urgencias, los médicos dijeron que el niño solo tenía un hombro dislocado, que se lo colocaban, le hacían unas pruebas y en unas horas a su casita. El padre debió asumir que la culpa fue suya y del niño, porque en ningún momento ofreció un comentario despectivo hacia nosotros, al revés nos daba las gracias por haberles acompañado.

Mi ángel de la guarda debe echar horas extras porque finales felices como este, a veces pienso que he tenido demasiados.

jueves, 4 de diciembre de 2008

NI JAULAS, NI PECERAS

Como tengo poco tiempo para dedicarle al Blog, para que no me olvidéis completamente os dejo este video de “El Lichis” de “La Cabra Mecánica”. Unos Besos y nos abrazos para tod@s.

jueves, 6 de noviembre de 2008

LA CHARI

Serían aproximadamente las diez de la mañana de cualquier día laboral de Junio y por motivos de trabajo me encontraba en la isla de Tenerife dirigiéndome a una reunión con el presidente de una asociación para convencerle de la importancia de su participación en un proyecto a nivel nacional y bla bla bla bla. El taxi me dejó en los locales de la asociación y para hacer un poco de tiempo mientras esperaba, me tomé un zumo de piña en una cafetería que estaba integrada en los mismos locales. Resultó que la camarera de la cafetería era la mujer del señor con el que me había citado y además también ocupaba un cargo en la junta directiva de la asociación. ¡Bueno! ¡Bien! ¡Todo queda en familia!, Pensé.

Para que os pongáis en situación el sitio era uno de estos lugares con las sillas de formica del año catapún. Entraba el barrendero, se tomaba un cortao, charlaba con la camarera y se largaba. Entraba un repartidor, dejaba unos paquetes y la misma operación. Entre cliente y cliente, que la verdad no fueron muchos, la buena señora intentaba tenerme entretenido mientras su marido que ya se retrasaba a la cita volvía de hacer unas gestiones por el centro de la ciudad. Maria del Rosario, que así es como se llama la buena señora, me comentaba cosas sobre la isla y me decía que una pena que me tenga que marchar tan pronto y en fin todas esas conversaciones de cortesía que se suelen tener si eres un poco hospitalario o simplemente educado.

Charlando, charlando, “La Chari” como cariñosamente me dijo que la conocen, empezó a comentarme que le gusta mucho cantar, que tiene más de doscientas canciones escritas y que la llaman para actuaciones en verbenas, bailes de jubilados y saraos por el estilo. No contenta con solo contármelo ¡Se puso a cantar detrás de la barra!

Ella rompió aquel cariño
y le dio un cambio a su vía,
y el pintor iguá que un niño
lloró al mirarla perdía.

¡Quieto parao! ¡Centrémonos! Que me cojo un coche desde Albacete para tomar un avión e ir a las Canarias donde un taxi me lleva a un sitio y a las 10:30 horas de la mañana ya me encuentro solo en un bar con una señora que sá arrancao a cantarme unas coplillas detrás de la barra…..¡Vamos!… otros no sé, pero pá mi lo mas normá der mundo mundiar.

¡Hoooleee! Le espeto al otro lado de la barra al tiempo que entra un vendedor de lotería.
-. Guenos días Chari ¿Qué te dejo hoy?
-. Buenos días Roman, lo de siempre, aunque lo que toca…
-. Ea mujer pos habrá que jugar que te toque alguna vez, ale con dios.
-. Adiós Roman, hasta mañana.
Cuando el vendedor de lotería nos abandona la Chari sigue a lo suyo…
-. Sabe usté, a este tamien le hice una canción, es que el pobre estuvo muchos años en una casa cuna y nadie lo quiso y al final le buscaron esto de la lotería sacarse unas perrillas. Tengo muchas escritas y los de las orquestas siempre me dicen que se las deje. Pero yo no me fío que luego las hacen famosas y yo no veo ni un duro.
-. Claro, claro, hace usted muy bien, hay que tener las cosas bien atadas o si no…..

Y ante el cuadro no acabao
así decía el pintor:
"Tú me has hecho desgraciao,
sin ti qué voy a hacer yo".

En una de esas entró un señor que resultó ser el marido, contempló la escena como muy acostumbrado a ella y tras presentarnos me tuve que tomar la cerveza que su esposa llevaba ofreciéndome sin éxito más de tres cuartos de hora. Si la Chari resultaba pintoresca su marido no se quedaba atrás, después de una cerveza vino otra y después otra… Al final les tuve que dejar para coger mi avión de vuelta. Me invitaron a las cervezas y a unos aperitivos, cuando le pedí cambio para tabaco me regalaron dos paquetes de Malboro de esos de decomiso y por supuesto cuando me marchaba me advirtieron que si volvía y no les visitaba me cortaban los huevos. ¡Eso si que fue una reunión de trabajo!, cualquier cosa que pongas a su lado es una puta tristeza. De pie en la puerta del local, con el maletín en la mano justo antes de irme aún le oí cantar…..

Embiste, toro bonito,embiste por cariá.
Morir se me importa un pito
pues nadie me iba a llorá.
Aquí no hay plaza ni nombre
ni traje tabaco y oro,
aquí hay un niño muy hombre
que está delante de un toro.
En matarme no repares,
te concedo hasta el perdón,
y como no tengo mare,
la Macarena me ampare
si me cuelgas de un pitón.

PD; Con cariño para Rosario y Luis Alfonso

martes, 28 de octubre de 2008

PRESUMIDO

Hace algunos días llegó a mis manos un DVD de PITINGO. Contenía el concierto que grabó el año pasado con el patrocinio de DEWARS, en el que le acompañan entre otros un coro de gospel de Mississippi y algunos cantaores/as y bailaores con mucho arte en sus venas. A la guitarra le acompaña Juan Carmona y al final de la actuación el hermano de este, Antonio. Hacia tiempo que no me llevaba una grata sorpresa musicalmente hablando, este hombre seguramente ya habrá sido criticado por el colectivo flamenco, pero he de decir que lo que veo en su espectáculo está tratado con sumo respeto y el producto final es algo que no pienso perderme en cuanto pueda acudir a uno de sus conciertos. No se que será la continuación de esta fusión entre flamenco y soul (Soulerias), pero de momento lo que hay, tiene mussho arte. Por cierto Pitingo significa PRESUMIDO.

ME RINDO ANTE TI (Compraos el DVD, merece la pena)

jueves, 23 de octubre de 2008

A TAN SOLO CUATRO PASOS



Allí se encontraban, a tan solo cuatro pasos el uno del otro en la caja del supermercado. Ambos se reconocieron pero no se atrevieron a saludarse. Llevaban cerca de 30 años sin verse pero se reconocieron. Ella había ido a peor con el paso de los años. El tiempo no la tenía muy bien tratada, su vestimenta no destilaba precisamente el estilo que se creía intuir en una diosa de la adolescencia. Si bien algunas personas la madurez acentúa su belleza y personalidad a ella le había desvirtuado totalmente su figura. Ni su peinado ni su escaso maquillaje acertaban a darle ni un pequeño toque de glamour que aportase nada bueno al conjunto global. De él sin embargo para no extenderme mucho, tan solo decir que le daba cien vueltas.
A tan solo cuatro pasos el uno del otro y nada quedaba ya en sus corazones de aquel amor adolescente que les llenaba el estomago de mariposas y les hacía pasar noches enteras en vela. Ni rastro de ese amor tan puro que se conformaba con el solo roce de una mano, con retirar el pelo de la mejilla, con acomodar el brazo por encima del hombro en un cine. La tibieza del encuentro mañanero en el instituto, el beso en el césped de la piscina, el compartir refresco y hamburguesa en el “Bocata Quick” y toda la etérea esfera en la que se encontraban cuando tenían catorce o quince años y estaban enamorados…..¿Enamorados? ….bonito palabro.
A tan solo cuatro pasos el uno del otro rondaban preguntas sin respuestas y pensamientos fugaces ¿Tendría hijos? ¿Estaría casada? ¿A qué se dedicaría? ¿Qué habría sido de esos aires de grandeza que se daba? ¿Habría estado viviendo fuera? El no era capaz de adivinar ni una sola de las respuestas y lo que veía; simplemente no le indicaba absolutamente nada.
A tan solo cuatro pasos de ella, a él le importó una mierda todo este rollo cuando con una sonrisa de oreja a oreja la cajera le dijo “64,50” y mientras salía del super, instintivamente recorrió la calle con una furtiva mirada en busca de algún señor montado en una vieja vespa.
A tan solo cuatro pasos el uno del otro y ni una objeción sobre porqué se largó con el primer imbecil que se encontró, para poder ir todos los días montada en una vespa al instituto.
¡Hay que joerse con el amor!... Las vueltas que da la vida, sobre todo en vespa.

martes, 7 de octubre de 2008

CHAMPAN Y MUJERES

Acababa de reencontrarme con una relación anterior que por cuestiones poco importantes como probablemente nuestra corta edad o pequeñas diferencias en nuestras necesidades mas inmediatas habían acabado con el rollete noviero que llevábamos unos meses antes.

Un día, no recuerdo ahora por qué, decidimos darnos una segunda oportunidad y una vez recogida a la salida del trabajo y ya delante de un platico de forro, con unas bravas y unas cervecicas, fuimos retomando conversaciones atrasadas, poniéndonos al día con historias de conocidos comunes, lanzándonos unas miradicas y todas esas cosicas que solemos hacer cuando estamos tonticos por alguien y que si no las habéis hecho nunca pues peor para vosotr@s. Un poco mas tarde, ya con un cubatica o dos en algún Pub. Pues que si te cojo la manica, que si te rozo la pierna, que si te paso la mano por el lomico, que si te muerdo el labio… que si nos va ha decir el camarero que si no tenemos cama…. ¡Pues no! No teníamos cama, vivíamos con nuestros respectivos papás y lo único con lo que contábamos era con mi Renault siete de cuarta mano (ese que era como el R5 pero con culote para el maletero) todo un lujo para unos guachos.

Con el calentón ya encima, decidí coger el auto y encaminarme con mi mente fija hacia un sitio concreto. Era un lugar de esos tranquilos donde suelen ir las parejas que solo disponen de la intimidad que les brinda un vehículo para meterse mano. Estaba en las afueras de la ciudad, con unos arbolicos, tranquilo, oscuro y con la única compañía de otros vehículos haciendo lo mismo que nosotros. Hacía tan solo un par de semanas que había estado en ese mismo lugar. Me dirigía hacia allí con mi musiquita en el radio-cassette, acariciando a mi acompañante cuando el cambio de marchas me daba un respiro, todo contento y excitado cuando de repente al doblar la última curva me encuentro unos montones de obras, una retro de esas pequeñas y una zanja. ¡CAAATACLAS! Aunque frené, el ABS ni siquiera estaba inventado y el coche se quedó con las dos ruedas delanteras colgando en el aire en mitad de la zanja, que aunque no era muy profunda (50 ó 60 cm.) jodía lo suficiente para no poder sacarlo de ahí. ¡Eeeaaa pos nada!...cabreo….me cago en la puta…. los dos fuera del coche…¿Y ahora que hacemos?...

En todas esas cuestiones andábamos cuando a lo lejos se ve venir un coche y conforme se acercaba, el sonido de su música a toda hostia me hizo pensar que mejor no pararles para que nos ayudasen no fuese que encima nos atracasen o algo por el estilo. Me hago el loco mirando las ruedas del coche y le hago una seña a mi acompañante para que hiciese lo mismo. El vehículo pasó lentamente con un alboroto increíble dentro y cuando creía que ya se largaban vi el resplandor rojo de las luces de freno… ¡YA ESTA LIÁ! Pensé.

¿QUE PAAASAAA? Preguntaba el primero que ya había salido del coche y se dirigía hacia nosotros dando trompicones. ¿ALGUN POBLEMA? Indagaba el segundo dando voces desde el vehículo ¿DONDE IBAIS? Nos decía una fémina en tonito chistoso también desde el interior ¿QUEREIS CHAMPAN? Nos espeta otra voz femenina de la que ya se veía medio cuerpo fuera del coche alzando una botella en su mano izquierda ¿¿¿???

Lo que en un primer momento pintaba mal, acabó de manera más que satisfactoria, incluso diría que entrañable. Resultaron ser un@s cachond@s que estaban de juerga y adoptaron una actitud paternalista que no dejaba de ser como poco, llamativa. Entre bromas y risas a nuestra costa nos metimos todos en la zanja y a la de tres logramos subir las ruedas al asfalto. Tuvimos que beber champán, una insistía en que fumase de un porro ¡PÁ QUE SE TE QUITE EL SUSTO! Me decía partiéndose de risa con un globazo de esos del quince, ¿QUEREIS PÁ UNA HABITACIÓN? Exclamaba otro echándose las manos a los bolsillos. ¡GRACIAS, GRACIAS DE VERDAD, MUCHAS GRACIAS! No paraba de agradecérselo mientras se metían en el coche continuando su festivalera jornada nocturna. Mi calentón había desaparecido en el mismo instante en que pisé el freno, ¡OTRO DÍA SERÍA!

La conclusión más importante que saco de todas estas anécdotas que os cuento es que encerrado en mi cuarto haciendo crucigramas ME LAS HUBIESE PERDIDO y en tal caso ¿QUÉ COÑO ESTARIAS HACIENDO VOSOTROS EN ESTE PRECISO INSTANTE?

jueves, 2 de octubre de 2008

¿QUÉ TE APUESTAS?

La última vez que nos fuimos los dos a “tomar algo” debiéramos haber acabado en el hospital, pero al amanecer cuando lo acerqué a su casa solo acertó a despedirse con un “ME MUERO”. Hace ahora unos seis años que le volví a ver. Me comentó que estaba viviendo fuera, se había quitado de manera natural unos 20 kilos de peso que le sobraban y había recuperado su gusto adolescente por la vestimenta de “niño bien” o dicho de otra manera me tuvo que llamar varias veces y mientras me acercaba pensaba ¿Quien coño es ese con pinta de pijo madrileño que me esta voceando?

Nuestro protagonista de hoy regentaba un garito por la zona de la universidad que se llamaba el “Flinstone”, supongo que al final el local se ganó el nombre por derecho propio debido a la cantidad de piedras de coca que se picaron en la trabajada barra. Las veladas que pasé a puerta cerrada fueron en general muy, muy surrealistas. Entre el espeso humo del local y la poca luz existente se adivinaban las siluetas de los notas mas destacados de la alta y baja sociedad de Albacete. Pepe, “El Nazi” para los amigos, administraba el local con una complacencia digna de los mejores taberneros de antaño. De apariencia bonachona y jocosa para la mayoría y de tipo poco recomendable para los que se atrevían a desafiarle.

Por poneros un ejemplo de cómo se las gastaba cuando se le hinchaba la vena del cuello, os contaré que una de esas noches de martes o miércoles de invierno donde el resto de mortales hace horas que duermen, a Pepe se le metieron cuatro gitanos de esos acostumbrados a que la gente corriente les tenga miedo y creyeron poder usar esa misma arma para vacilarle a él. Lo que cualquier persona normal hubiese hecho, hubiese sido tratar de largarlos sin tener que usar la violencia, o llamar a la policía o cualquier otra cosa…. Pepe no. Pepe era un pelin más contundente. Pepe salió de la barra y cerro la persiana del bar quedándose encerrado con los gitanos vacilones y con el par de clientes que pudiese haber a esas horas y ni corto ni perezoso empezó a repartirles una ronda de guantazos que cuando ya se lanzaba a por el tercero de ellos, estos le pidieron por favor y con toda la educación que eran capaces de derrochar que se calmase y que les dejase marchar… Así se las gastaba Pepe, sin anestesia ni ná.

En otras ocasiones su lado más infantil le prodigaba pesadas bromas. Una de las más sonadas fue la de apostarle a un criaturo con un scooter que le ganaba una carrera con su BMW. ¡PERDIÓ! Su coche acabó arrastrando el techo en una rotonda. ¿La apuesta? ¿Y eso que importa? Que más da.

Otro personaje de los que el solito da para un Best-seller.

jueves, 25 de septiembre de 2008

UN REGALO

Hoy solo tengo ganas de regalaros esta canción que si cabe es todavía más bonita leyéndola.

De sobras sabes que eres la primera,

que no miento si juro que daría

por ti la vida entera,

por ti la vida entera;

y, sin embargo, un rato, cada día,

ya ves, te engañaría

con cualquiera,

te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado

de haberme conocido, lo confieso.

Tú que tanto has besado

tú que me has enseñado,

sabes mejor que yo que hasta los huesos

sólo calan los besos

que no has dado,

los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada,

el pasillo de un tren de madrugada,

un laberinto

sin luz ni vino tinto,

un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando

y, sin embargo, cuando

duermo sin ti contigo sueño,

y con todas si duermes a mi lado,

y si te vas me voy por los tejados

como un gato sin dueño

perdido en el pañuelo de amargura

que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo y, sin embargo,

cuando pido la llave de un hotel

y a media noche encargo

un buen champán francés

y cena con velitas para dos,

siempre es con otra, amor,

nunca contigo,

bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina,

un teléfono ardiendo en la cabina,

una palmera

en el museo de cera,

un éxodo de oscuras golondrinas.

Y cuando vuelves hay fiesta

en la cocina

y bailes sin orquesta

y ramos de rosas con espinas,

pero dos no es igual que uno más uno

y el lunes al café del desayuno

vuelve la guerra fría

y al cielo de tu boca el purgatorio

y al dormitorio

el pan de cada día.

viernes, 19 de septiembre de 2008

QUIERO CAMBIARLA

Si, ya lo sé, ¡Otra vez estoy igual! Después de unos cuantos años juntos comienzo a fijarme en otras y como me gustan casi todas al final empiezo a darle vueltas a la cabeza y un día me caliento y ¡ZAS! Ya esta hecho. De nada sirve recordar los buenos momentos pasados, los viajes realizados, los amigos encontrados…Un paseo por la costa, un anochecer de verano, un bosque en otoño… De nada sirve recordar su silueta llena de perfectas curvas, su manera de moverse, su forma de vestir… de nada sirve ya… Empezaré otra vez a corregir una forma de vestir y unos modales, revisando cada milímetro de su anatomía y modelándola a mi gusto, repasaré sus defectos y trataré de corregirlos para que pueda acompañarme a cualquier lugar donde nos apetezca ir. Como he dicho antes me gustan casi todas… más bravas, más tranquilas, más altas, más bajas, con la trasera más gorda, con la delantera más imponente….Ellas no tienen la culpa, anteriormente otras se ganaron el olvido a pulso pero esta vez no me han dado motivos, ni un mal día, ni una queja, nada… simplemente esta etapa se acabó y deseo comenzar otra nueva con una compañera que me reporte una apariencia mas señorial y distinguida, un nuevo sueño… una nueva ilusión… En la variedad está el gusto y si tengo oportunidad probaré todas las marcas y modelos que pueda ¡IT'S MY LIFE!

jueves, 11 de septiembre de 2008

BROTE PSICÓTICO

Otro día, seguro os toca, la historia de algún amigo
esto, tan solo es la espina, que me punzaba el ombligo.
Ni escritor, ni poeta y medio analfabeto soy
solo cuento en estas letras, lo que me tocaba hoy.

Nunca el atletismo practiqué, nunca salí corriendo
ojalá, otros decir pudieran “De mis errores aprendo”
Levántate Chocho lindo, elige un nuevo camino
ya veras como te agrada, lo que depara el destino.

Mi pasado, mis angustias y mis miedos, arañándome el alma se hallan
disfrazando mis temores amanezco, esperando que por fin se vayan.
Cada vez que me caigo, nuevamente altivo me levanto
una herida, un rasguño, una mentira, nada grave que provoque en mi un espanto.

Mis defectos, mis fracasos y mi ira, desde el interior me espían
tantas ilusiones muertas que años atrás se escondían
ahora parecen huertas que nunca regadas fueron
y sus tierras un barbecho que fruto alguno trajeron.

Pero la vida es muy sabia y cosas nuevas nos trae
nuevas huertas que regar y apoyo para el que cae.
Inagotable parece mi energía, incansable con el paso de los años
Descarado aparezco ante la vida, resurgiéndome otra vez ante los daños.


PD: Por favor que alguien me acerque mi medicación.

viernes, 5 de septiembre de 2008

TREMPAO

Anoche copitas hubo por el centro
¡Cachondo me encuentro!
Cachondo me hallo
Si no lo digo reviento, mejor no me callo

Jajaja el culo me parto
Jajaja me parto el pecho
Siempre que de alcohol me harto
Me arrepiento de haberlo hecho

¿Que noble gesto podría calmarme?
¿Alguien podría ayudarme?
¡Si pudiera entretanto tocar una teta!
No sería gran cosa, pero algo sería, cuando tanto el pantalón me aprieta.

Me follaría una mosca
Que volando pasase
Si con ello aliviase
Mi mente tan tosca


En fin…… mas de lo mismo.
Ale adiós.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

APRENDICES

.- ¿Y se la deja en el cajón?
.- Si, todas las noches, bueno en realidad siempre esta ahí, yo llevo tres meses viéndola en el mismo sitio.
.- Venga tío pues mañana se la levantamos y al día siguiente se la devolvemos.
.- Ok.

Hablábamos de la pistola de su capitán, una Star modelo “S” de 9 mm que se fabricaba en Eibar en una empresa familiar muy conocida en el colectivo militar propiedad de un tal Bonifacio Echeverría que la fundó en los primeros años del siglo XX y se hinchó a vender estas y otras armas durante la guerra civil.

Mis otros dos contertulios eran “El Horacio” y “El Nono” (Este último se lo llevó la droga hace algunos años) compañeros míos del servicio militar que decidieron coger prestada la pistola de su capitán y darle un paseo por Albacete. La pipa salió del recinto militar de la base aérea de los Llanos en el fondo del macuto del Nono que iba conmigo de paquete en la moto.

Una vez ya en los bares el hierro iba de mano en mano haciendo las típicas poses y fantasmadas propias de unos criaturos de dieciocho años.. que si me abro la cazadora y te enseño la empuñadura… que si te apunto con sigilo sin que nadie nos observe.. que si pegamos un palo en una tienda… ¿¿Quéee??? ¡Qué si coño! ¡Que si pegamos un palo en algún comercio!...Ya empezábamos a cagarla, ya nos creíamos ser “El Pernales” o “El tempranillo” o alguno de esos... con la ayuda de las litronas y los porritos nuestras borrosas mentes emprendían el camino equivocado.

El comercio elegido actualmente es un taller de arreglo de zapatos y artículos de piel que hay en la esquina de la plaza del Padre Damián, pero en aquella época era una tienda de ultramarinos regentada por una familia apellidada Gil en la que por las tardes la madre pasaba sola gran parte del tiempo. Tan solo debíamos esperar en un lugar estratégico a que no hubiese ningún cliente, entrar con el pasamontañas puesto y vaciar la caja. Nada complicado, como mucho la operación duraría dos minutos y después a disfrutar del botín, que suponíamos no daría para gran cosa, pero suficiente para pasar unos días de juerga. El mas atrevido fue Horacio, el sevillano, que sería el ejecutor directo, el Nono le esperaría un poco mas adelante en una moto y yo montado en la mía sería el encargado de dar “el agua” desde otra esquina cercana.

¡Venga abuela mete la pasta de la caja en esta bolsa! ¡Rápido joder! ¡Que miras! ¡Que metas la pasta en la bolsa que te meto un tiro! ¿Pero que haces abuela? Me cago en Dios, abuela pero que me vas a daaar, hostia la abuela de los cojones…

Lo primero que hizo la abuela fue tirarle a la cabeza con los botes de las estanterías que mas le quedaban a mano (uno de ellos le alcanzó en los riñones) acto seguido se fue para el mostrador y cogió una barra de acero de 22 mm de esas estriadas que se utilizan en los forjados de la obras y se la tiro cuando este ya salía por la puerta. Los dos de fuera vimos la barra romper un cristal y a la abuela salir gritando “desgraciaaao le vas a robar a tu puta madre”

Aun hoy, doy gracias de que la cosa acabo así de cómica.

Lo que a nuestra edad nos parecía una abuela en realidad era un cincuentona, bastante ligera y con un par de ovarios.

miércoles, 23 de julio de 2008

EMPRESARIAS

Era la presentación de un proyecto realizado para una federación de mujeres empresarias de … que mas da. Al acto asistían algunas autoridades locales, las presidentas de las asociaciones provinciales, algún que otro cargo político a nivel regional y en general cualquier auto/invitad@ al acto y también un servidor que tenía su pequeño papel en la obra a cargo de la ponencia técnica de los desarrollos del proyecto (Ahí es ná).
Este tipo de actos funcionan todos con el mismo patrón. Se escogen algunos nombres de una larga lista de consejer@ de.., secretari@ de …, delegad@de…, presidente/a de… y dependiendo del poder de convocatoria de los organizadores te van negando su asistencia al mismo amparándose en su apretada agenda a menos que estratégicamente sea beneficioso acudir o bien por necesidad fotográfica o bien por afán de protagonismo del invitad@/obligad@. El caso es que siempre hay un roto pá un descosío y actos de estos se consuman como churros por toda la geografía nacional durante todo el año. En cualquier otro episodio similar a los que he acudido, anécdota arriba, anécdota abajo todos han sido bastante normales y predecibles… la importancia de las bondades y beneficios que alcanzará el colectivo… el esfuerzo de la organización por cumplir los objetivos…el agradecimiento a tal o cual persona o entidad por su colaboración… el compromiso de futuro adquirido para no se que hostias… frases todas ellas gastadas hasta la saciedad y que inclusive un pobre analfabeto como yo es capaz de repetir si se tercia la ocasión…
¡Con las horas que echa mi hija en to esto de la federación y lo poco que se lo reconocen! Me susurraba al oído la madre de la presidenta en los preliminares del acto. ¡Si se está quedando hecha un fideo de tanto viaje! Me volvía a farfullar al oído mientras los 100 kilos de peso de la hija no dejaban formar en mi retina el fideo que comentaba la señora madre. ¡Fulanita lo esta haciendo muy mal en su provincia, no hay mas que ver como va vestida, para saber como lleva la gestión! Me aseveraba otra asistenta en el vino ofrecido al finalizar el evento. Hasta me enteré de que una que yo no conocía no había podido asistir porque le acababan de inyectar botox en la zona de los ojos...aaayyy la mare...
Aquello parecía una secuencia Almodovariana. Cuestiones todas estas que, siendo justos podrían extrapolarse a las comentadas por los varones en cualquier otra jornada, pero que en esta ocasión tratándose de féminas diferían un poquito de los banales comentarios sobre fútbol o tías que profesa mi género y que tanto aborrece el contrario.
Observando la caterva de emprendedoras empresarias, progresistas, feministas y demás “istas” del panorama nacional ya les falta menos para su anhelada igualdad, aunque quizás algunas no solo nos han igualado sino que más bien nos han superado con su esfuerzo diario por hacer lo que nosotros ya hacíamos sin necesidad de joder a nadie.

martes, 22 de julio de 2008

ASOMADO

No, no se trata de que el “Soma” asimilado por mi cuerpo durante tantos años me haya dejado en un perenne estado de niebla mental… digo, que asomado a mi ventana veo la vida pasar.

Yo suelo hablarle a las cosas. Por ejemplo, después de un largo viaje en moto cuando la guardo en el garaje, le doy unas palmaditas en el respaldo del asiento del copiloto y le agradezco lo bien que se ha portado, al ordenador le agradezco el final de una gratificante jornada de laboro, a una planta que crece con soltura, una estantería que soporta un gran peso durante años, al coche, a la bicicleta… Los vehículos y cualquier otro tipo de objeto necesitan de nuestro cariño y de nuestros cuidados para que su vida útil junto a nosotros les sea más agradable, nos duren más y nos den los menos problemas posibles. Por eso yo les hablo a los objetos inanimados que comparten mi existencia.

Por todo esto no me sorprendió nada que el otro día mirando por la ventana escuchase a un vecino hablarle a su coche.

¿Qué te pasa cabrón? ¿Otra vez igual, hijo de la gran puta? ¿Acaso no te compré una batería del Carrefour el año pasado? ¿Es que no te eché por encima un leuro de agua hace dos meses? Me cago en tu puta madre que no gano echarte gasolina. Menos mal que no te he pagao el seguro, que total pal apaño que me das. Lastima del dinero que tiré hace cinco años en recauchutarte las ruedas delanteras (puntapié en la rueda).

Al tiempo, una abuela que pasaba con los nietos voceaba a uno de ellos, ¡Borja mira por donde pisas, que le tiras las cosas al señor! Y seguían acera adelante sin que el señor se percibiese que el niño le había dado una patada a un cacharro con tornillos y algunos se colaban por la alcantarilla.

¡Con el trabajo que me dio ponerte el alerón trasero que compré en la chatarrería! ¡Me cago en la puta! Voceaba el otro mientras abocardaba las tuercas de la tapa del filtro intentando aflojarlas con unos alicates. ¡Tus muertos! ¡Si hasta te llené el radiador de agua mineral en el ultimo calentón! (puñetazo en la aleta).

Una pareja de yonkis de camino hacia su dealer le quitaron un puñado de CD`s sin que este se percatara atareado como estaba en sus precarias labores de mantenimiento ¡La madre que…! ¡En que mala hora! ¡Vamos que…! ¡Después de darle al bocas 300 leuros pá que me “consiguiera” unas llantas!

Justo antes de meterme en casa veía como un Cocker Spaniel que hacia su ronda matutina se meaba en el asiento del conductor que reposaba encima de la acera. Mientras, el otro seguía su particular monologo con la cabeza metida en el hueco del motor ¡Me cago en…! ¡Anda quegggque…!

Relajado por tan real visión de la cotidianeidad del barrio cerré mi ventana y baje a por mi coche. Una vez dentro de él acariciando con la mano el salpicadero le comenté; Tranquilo que tiene que haber de tooo pá poder comparar.

jueves, 17 de julio de 2008

RICARDO ARDIENDO

Buscando una información en la red que nada tenía que ver con este tema, Google me ha mostrado una entrada con el título que os escribo y me ha venido a la mente toda una retahíla de recuerdos. Recuerdos en los que aparecemos Ricardo (el Richar que diría un gitano) y un servidor, lógicamente haciendo lo mejor que sabíamos hacer por aquellos tiempos, reírnos, desfasar y volver a reírnos.

Ardiendo no era su segundo apellido, pero así lo rebautizó su amigo "Chucho" (Fernando Alfaro) el de los "Surfin Bichos" en alguna de sus canciones. Como mínimo dos de ellas creo que están dedicadas a él y concretamente “Magic” fue escogida por La revista Rolling Stone para incluirla en la lista de las 200 mejores canciones del Pop Español. A nuestro Ricardo, no al de las letras de canciones o recuerdos sino al de carne y hueso, lo marchitó la heroína y se lo llevo el sida como a tantos otros en la mitad de la década de los 90 cuando seguramente rondaba cercano a los treinta. Desde el infierno (el cielo era demasiado aburrido para él) nos estará observando descojonao y seguro que ya ostenta un buen puesto ganado a pulso dentro de la jerarquía demoniacal cosa que por otra parte nos vendrá de perlas a todos los demás cuando nos reunamos con él.

Un abrazo Richar.

lunes, 7 de julio de 2008

BAJO EL SOL ABRASADOR

Andrew, el sargento de la compañía cepillaba a su caballo al tiempo que éste se reponía en el abrevadero. Mientras, la señorita Nancy observaba quien bajaba de la diligencia que acababa de atravesar el gran portón de madera. Siong Lee el cocinero chino, tiraba el agua de lavar las patatas justo antes de ponerse a pelarlas para preparar el rancho de los oficiales, ese día sería puré de patatas con unas tiras de beicon y unas tortitas de maíz. El general Caster se encontraba preparando las tropas para un posible ataque de los apaches chiricahuas. En las inmediaciones, Cochise ya se estaba preparando con sus huestes y los indios afines a su suegro “Mangas Coloradas”. Unos minutos después, los últimos colonos de las inmediaciones tomaban aire entrecortadamente tras la carrera realizada para alcanzar la protección de los soldados, cuando lo que vieron les dejo aterrorizados.



El sargento Andrew y su caballo se estaban derritiendo por el fuego junto al abrevadero. La pamela de la señorita Nancy, se fundía junto con su cabeza que ya empezaba a desaparecer hombros abajo. El tiroteo era ensordecedor, la gente gritaba y corría hacia todas las direcciones y el descontrol junto con el pánico se apoderaban de aquellos pobres seres. El general resistió como pudo el impetuoso ataque de los apaches, pero finalmente, también el rifle que levantaba orgulloso en su brazo izquierdo empezó a deshacérsele manga abajo.


Spiderman pudo entrar montado en un camión de butano y recuperar al cocinero con algunos clicks de Famobil, pero ya nada pudo hacer por la Srta. Nancy que solo era una masa de plástico humeante. En el exterior Cochise y algunos soldados medievales del Exin Castillos seguían mermando las tropas estadounidenses.


Por mi parte, yo estaba tan metido en la situación, que en el balcón de mi casa le había prendido fuego a mi fuerte de COMANSI, ¡¡¡Gran putada!!! Mereció la pena, menuda batalla.

jueves, 19 de junio de 2008

DE TESOROS BEREBERES

Allá por el año 930 Abderramán III (Abd al-Rahman) proclamó el califato de occidente también conocido como el califato de Córdoba y la Hispania Árabe (Al-Andalus) ya ocupaba más de media península. Por aquel entonces Alcaraz (Al-Karas) era una de las poblaciones más importantes de la comarca y Albacete (Al-Basit, la llanura) era un asentamiento de los toscos bereberes que fueron la avanzadilla de la invasión islámica.
Elche de la Sierra (Batistania) era paso obligado a las minas de plata, cobre y azufre de la zona, desde los centros comerciales de los puertos levantinos. Perteneció en esta época primeramente al Reino de Todmir, que se extendía por el sur de Albacete y las provincias de Murcia y Almería y más tarde a los Reinos de Taifas de Denia y Murcia.
Fue allí, en Elche de la Sierra donde se forjó el rumor de que en una montaña cercana al pueblo los árabes habían instalado una pequeña y escondida fundición para la transformación en lingotes y algunos utensilios del oro de las joyas y monedas provenientes de sus saqueos ibéricos. En su huida ante la reconquista cristiana no tuvieron tiempo de cargar con todo y dejaron parte de los almacenes socavados en la roca repletos de tan preciado material. El rumor corrió de padres a hijos durante siglos y aunque fueron muchos los que intentaron dar con el lugar exacto de la fundición jamás nadie encontró rastro alguno del oro ni de nada que se le pareciese.

Ya en el siglo pasado, en uno de esos días donde tras años de ver las cosas en el mismo sitio a alguien se le ocurre cambiarlas, un escribiente del ayuntamiento enfrascado en la tarea de trasladar papeles y archivadores de unas estanterías a otras encontró algunos documentos y planos que hacían referencia a la historia del pueblo en la época que os he comentado. Su curiosidad y su debilidad por devorar toda clase de libros y novelas le hizo ojear más detenidamente algunos de estos escritos y entre ellos encontró un legendario romance del siglo XVI del cual os muestro el siguiente fragmento;

Mucho tiempo aquí pasaron,
el bereber y el moro,
saqueando nuestras tierras,
y robándonos el Oro.
Una a una las monedas,
una a una las joyas,
nos dejaron los calzones
y poco para la olla.
Tanto fue lo allí fundido,
que no pudieron llevarlo,
quedó para quien lo busque,
y sepa bien encontrarlo.
Cuatro lanzadas de arco,
de la peña de la muela,
separan hacia el oeste,
al pobre de su riqueza.

El escribiente, que así era como aún llamaban a lo que ahora sería un secretario o administrativo municipal, indagó más en esta leyenda y reunió los datos que creyó suficientes como para aventurarse a situar geográficamente la nombrada “Peña de la Muela” e intentar un día desplazarse y ojear los montes en busca de alguna prueba que reforzara un poco más lo que había leído. De iluso soñador tenía poco, por lo que sus indagaciones eran mas una sosegada curiosidad que una desesperada búsqueda grialesca.

El día señalado llegó. Metió en un zurrón un trozo de queso, media hogaza de pan y una botella de vino y se alejó del pueblo hasta donde el creía que se encontraba el promontorio. Anduvo por los montes cercanos recorriendo la serranía sin demasiado acierto en su misión hasta que ya entrada la tarde decidió sentarse al lado de un collado a comer algo y descansar. La comida tardía y media botella de vino le dieron el sopor necesario para que decidiese trasponerse un poquito tumbado a la siesta bajo la sombra de un pino. Cuando se despertó empezaba a ocultarse el sol y emprendió el camino de vuelta cascándose la media botella de vino que le quedaba. Muy poco después se le juntó lo agreste del camino, la poca visibilidad y el vino para que en un tropiezo rodase por una loma con la mala fortuna de golpearse con una roca en la cabeza. Allí, en medio del monte, inconsciente, pasó la noche.

El sol del amanecer que calentó su rostro le despertó y cuando aturdido se incorporaba para encaminarse hacia el pueblo un destello en unas rocas cercanas llamaron su atención. Cuando se acercó a mirar, lo que observó le sacudió todo el cuerpo dejándolo perplejo. En algunas grietas de un corte de la montaña había algunos regueros secos por donde se había filtrado el agua de las lluvias y mezclado con la tierra también seca había un polvillo dorado. Cogió lo que pudo con las manos lo echó en la botella que llevaba y salió disparado hacia el pueblo.

Conocida en el pueblo era su afición por el vino y famosas sus borracheras. La noche anterior le habían estado buscando sin demasiado ahínco porque todo el mundo daba por sentado que se habría quedado dormido en cualquier corral. En el viaje de vuelta la botella se le rompió dentro del zurrón y los pocos que le escucharon solo acertaron a ver una persona desaliñada, que olía a vino, con una brecha en la frente rodeada de sangre seca y en la palma de su mano unos trozos de vidrio, tierra, piedrecillas, migas de pan y algunas partículas que brillaban que podrían ser cualquier cosa.

Aunque algunos conocían de oídas la quimera de la fundición de los árabes la aventura del escribiente solo dio para unos meses de mofa y chascarrillos.

Se llamaba Vicente Coronado Robles, murió a la edad de 94 años en Albacete el 31 de diciembre de 1977, su mesita de noche rebosaba de novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía.

Era mi abuelo materno.

lunes, 16 de junio de 2008

ENCERRADO

Allí sentado, mirando anodino los asépticos azulejos del interior no sabes cuanto tiempo llevas encerrado entre esas cuatro paredes. El pequeño ventanuco apenas deja pasar una triste luz como embajadora del frío y gris día que debe de hacer en el exterior.

Nada al alcance de tu mano que te acerque a la realidad, un periódico, una revista vieja, aunque solo fuese un triste folleto con precios de electrodomésticos.

Los minutos pasan y aprietas cada vez con más fuerza la frente contra las manos. Los codos que descansan sobre las rodillas ya empiezan a resentirse del peso de tu cabeza.

La situación se hace cada vez más angustiosa, solo aquellos que pasan por circunstancias similares en la vida pueden llegar a entenderlo a la perfección. Tu cabeza busca soluciones inmediatas y al mismo tiempo en tu frente empiezan a aparecer unas finas gotas de sudor.

¿Debí de cambiar ciertos hábitos?

No sé, supongo que sí, que resulta lógico, que eso hubiese ayudado.

Finalmente te incorporas y mientras tiras de la cadena sigues pensando aquello de…¿Y si fuese verdad eso de los cereales y la fibra y las demás chorradas?

viernes, 6 de junio de 2008

ESTÁ AQUÍ OTRA VEZ

Anoche cuando me acostaba me pareció ver de nuevo su imagen reflejada en el espejo del armario del dormitorio. Hacia tiempo que no la veía, o mejor dicho, hacia tiempo que su espíritu no me hostigaba angustiándome y rememorando continuamente aquel irremediable instante. La tenue y efímera luz de su espectro siempre se presenta en el momento menos esperado para avisarme de que aun sigue ahí, que aunque yo pretenda olvidar lo ocurrido ella no dejará que me salga con la mía.

Al poco de morir se me presentaba en el espejo retrovisor cuando conducía de noche, tan solo unas décimas de segundo, las suficientes para percibir la sensación de una descarga eléctrica que a poco que me descuidara podría terminar en un accidente. Hacía notar su presencia en el fugaz reflejo de un nocturno escaparate, dibujaba su silueta en el vapor de la ducha. Largas noches en vela sufriendo un famélico despertar tras sentir su presencia que hurgaba en mis pies. Incluso una vez creí percibir que me miraba a los ojos. En medio de la noche a los pies de mi cama su cara dibujada por una etérea neblina amoratada parecía querer atravesarme con la mirada.

Ya ni siquiera recordaba que la tengo enterrada en el patio.

No pude evitarlo, no fue culpa mía, ella siempre hacia lo que quería, siempre estaba fuera, cuando coincidíamos me ignoraba, cuando ponían en la TV algo que me gustaba se iba a otra habitación, era un desplante tras otro.

Aun así yo no tuve la culpa de que ella se me echara encima al hacer marcha atrás con el coche en el jardín, la rueda izquierda le crujió su todavía joven caparazón. Me han dicho en la terapia que lo mejor para estos casos es sustituirla por otra. Esta misma tarde me acerco a una pajarería y me compro otra tortuga.

miércoles, 28 de mayo de 2008

DE AMORES MANCHEGOS

De vez en cuando me gusta desplazarme hasta algún pueblo cercano y pasear por su rural periferia fijándome simplemente en los bancales, en los árboles y en las casas, sin mayor aspiración que la de relajarme y respirar un poco de silencio.

Hace poco en una de estas escapadas, paseando entre un grupo de casas derruidas en el manchego pueblo de “El Masegoso” atrajo mi curiosidad un trozo de vieja postal que sobresalía debajo de media teja, en el suelo, entre cañas de un antiguo techo, escombros, trozos de muro de adobe y alguna que otra pata de mesilla de noche de las de hace 60 años. La postal era una imagen de la calle de Alcalá en Madrid y aunque su estado era muy precario podía leerse su contenido con total claridad. El remitente era un tal Alejandro Díaz Márquez y la destinataria una tal Maria Luisa Cortés Jiménez. Lo que leí en su reverso me dejó tan impresionado que decidí indagar un poco sobre los protagonistas del curioso documento postal.

Mientras me tomaba un café pregunté en el bar de la plaza por los nombres que aparecían en la postal enmascarando mi interés con la posible compra de algún solar en el pueblo;

.-Pero ahí no vivía ese que usted dice, eso era de los Cortés y murieron hace ya muchos años, se quedó la hija sola y murió también hará unos 20 años.

.-¿Una tal Maria Luisa?

.-Si, la Luisa. Eso quien mejor te lo dice es el Benito, ese que esta sentao ahí en la plaza.

Pagué mi café y me fui a hablar con el Benito. Un abuelo de unos noventa años que estaba tomando el sol sentado en un banco de la plaza del pueblo con su boina y su garrota. Me presenté, le dije que me habían indicado en el bar que quizás podría ayudarme y tras una breve introducción la conversación ya transcurría por donde a mi más me interesaba;

.-El padre de la Luisa tenía muchas tierras, eran de los más ricos de por aquí. Cuando la guerra civil el mandaba mucho en el bando nacionalista y entones hicieron mucho dinero. El Alejandro era maestro, de una familia muy humilde pero muy buena de aquí del pueblo. También cuando la guerra lo reclutaron los nacionalistas y se tuvo que marchar y nunca volvió, lo mataron los republicanos en Madrid.

.-¿Pero eran novios el Alejandro y la Luisa?

.-Que vaaa, la Luisa era la única hija de los Cortés y no creo que el padre quisiese a un maestro escuela como yerno, en aquellos tiempos los maestros pasaban mas hambre que los perros. La Luisa murió soltera la pobre.

.-¿Pero entonces….?

Ante la contradictoria versión del Benito le conté mi hallazgo, le dije quien era el remitente y quien era la destinataria. Cuando terminé de leerle el contenido, el abuelo se quedo fijamente mirándome a los ojos y pude ver como una lágrima resbalaba por su mejilla hasta la solapa de la chaqueta. Justo entonces otra lagrima mía hizo lo propio yendo a caer encima de la postal. Valiente corazón el de Alejandro que me usó después de tantos años para que en su pueblo por fin alguien supiera la verdadera razón de su marcha al frente.

“Amada Maria Luisa, poco tiempo tengo para contarte todo lo que te quiero, son tantos días ya sin verte que lo que más deseo es que todo esto termine, pueda regresar al pueblo cuanto antes y estar junto ti.”

“Mucho tiempo ya ha pasado
y mi corazón no descansa
de mí amada la añoranza
lo tiene bien atrapado.

Siglos y siglos yo muerto
mi amor permanecerá
jamás se terminará
lo que empezó a nuestro encuentro”

“En Madrid a 14 de febrero de 1938”

lunes, 26 de mayo de 2008

SI PADRE, ESTAN MUY BUENAS

Acababa de salir de una reunión de trabajo en el gaditano barrio de San Lorenzo. Subía por la calle Lagasca y para el que nunca ha estado por esos barrios de Cádiz, deciros que por sus callejuelas apenas caben un vehículo y un viandante al mismo tiempo. Cargado con portátil, maletín y demás aparejos, me encontré con unos escalones de mármol blanco que me venían de perlas para sentarme un momento a pedir un taxi. Los escalones pertenecían a la iglesia de San Lorenzo y su pórtico me ofreció el fresco cobijo necesario mientras esperaba al vehículo que me llevaría de vuelta al hotel.

Casualmente ese día llevaba puesto un traje gris y una camisa negra sin corbata (todo de Armani, claro está, porque yo lo valgo). Cuando me metí en el auto, el taxista estuvo un rato sin hablar pero como el tráfico no nos dejaba avanzar demasiado, a los pocos minutos preguntó;
¿Qué, padre, de visita a algún compañero?

¿¿¿¿???? Tardé un poco en hilar, pero como los gaditanos tienen fama de guasones me permití el lujo de contestarle a mi manera;

Si hijo, vengo directamente del vaticano, habéis tenido mucha suerte aquí en Cádiz, pero por favor no me llames padre, me hace sentirme un tanto extraño, ciertamente no estoy acostumbrado, mi trabajo es poco menos que el de una especie de secretario administrativo de la iglesia. Mi nombre es Mateo.

¿Suerte dice? ¿Por qué?

En la iglesia de San Lorenzo, donde me has recogido, estaban haciendo unas obras para meter unos tubos de calefacción hacia las habitaciones interiores y han descubierto un antiguo sótano que se tapó en la guerra civil. En principio no había nada en él, pero cuando ya lo iban a rellenar de escombro para sellarlo definitivamente un operario se dio cuenta de que por las rendijas de los ladrillos de otra puerta tapiada de la misma estancia circulaba una corriente de aire. Al quitar algunos de los ladrillos para asegurarse de si había que rellenar mas huecos han encontrado un mausoleo.

¡Hooostiaaas! Perdón, ¿Pero esto parece de película? ¿Pero que me está contando? ¿Y qué había dentro?

En el mausoleo hay unos restos humanos que en un primer momento se pensó que pertenecían a un obispo muy importante de Cadiz, pero finalmente son de una familia igualmente importante de la que no puedo revelar todavía su identidad.

¿Y la suerte?

Los restos pertenecen a un varón adulto y a un bebé de unos meses que las pruebas de ADN revelan que son padre e hijo.

Aaaaaahhh.

En ese momento el vehículo se detuvo en la puerta del hotel y justo cuando pagaba el importe de la carrera pasaban dos pibones a escasos centímetros de nosotros.

¡Estan guenassss las gaditanas! Le dije mientras nos despedíamos.

jueves, 8 de mayo de 2008

DEL CALIBRE 22

¿Dónde Andas?
Estoy a unos 15 minutos, en un semáforo ¿Y tú?
En casa, estaba leyendo y me he puesto muy subidita.
¿Qué me cuentas? ¿Y lo vas a solucionar sin mí?
Depende de si encuentras un atasco o llegas a tiempo.
¿Qué llevas puesto?
Una camiseta de tirantes de Calvin Klein y el tanga que me regalaste de Victoria’s Secret que se esta empezando a mojar demasiado.
Cuelgo que casi atropello a uno con una Derbi Variant. Espérame.

Aparqué tan aprisa que oí crujir el paragolpes del Ford Fiesta de delante y el del BMW del año del porcón del vecino. Cuando subía por las escaleras ya llevaba mi arma casi a punto.

Wendy me había visto por la ventana y me esperaba detrás de la puerta pero la abrí tan efusivamente que le metí con el picaporte en el costado y casi al instante le salió un moratón. Se quejó, me disculpé y le puse la mano en la nuca dándonos un morreo de esos que nuestras lenguas mas que lenguas parecían el pulpo de “20.000 leguas de viaje submarino”. Empezó a palparme la herramienta por encima del pantalón y la agarré del culo con las dos manos y como lo que mas cerca quedaba era el baño me la lleve al jacuzzi que aunque estaba vacío podría servirnos para nuestros carnales propósitos. No calibré el peso extra que portaba y al intentar postrarnos en el improvisado lecho se golpeó con la cabeza en la jabonera, pero el seco “Croock” que oí debió ser del plástico de la misma porque ella me siguió magreando e intentando desabrochar los botones de los vaqueros. Como la posición en que se había quedado era la idónea metí la cabeza entre su sexo y a la primera inspiración de sus humores la erguí raudamente preguntándole ¿Se te murió algo ahí adentro? Espera, me dijo y de un salto se sentó en el bidé mientras yo me desnudaba. Ya de paso me di unas aguas yo también, que después de todo un día meando por ahí seguro que ella me lo agradecería muy bien. Una vez lavada la rosa y enjabonado el aparato, la punta parecía una bola de billar, dura y brillante. Continuamos con los besos y ella se arrodilló para coger con sus manitas los 22 cm. del cañón que más le gustaba (22 cm. jajajajaja jajajaaja jajajajajaja haaaaaay que me parto, pero como el que escribe soy yo, pongo lo que me da la gana, ya sabemos que son solo dieciocho, jajaja ajajajaj aj) en fin, sigamos ¿Por donde iba? ¡A si! por lo del peaso de miembro, erguido, venoso y brillante que tanto le gusta a Wendy.

Mientras ella enjuagaba con su lengua todo aquel material, yo me apoyé en el lavabo de cerámica de Kent que compramos en California, Wendy seguía trabajando con tanta avidez que no pensé que las escuadras que sujetaban el lavabo fueran tan débiles y acabaron por no soportar la presión de nuestro juego derrumbándose tras de mí ¡Que putada! Estábamos tan calientes que aquello no nos paró y entre los trozos de loseta, cemento cola y cepillos de dientes seguimos procurándonos toda clase de requiebros amatorios. Por fin pude alcanzar el tesoro de Wendy y meterle la lengua hasta sacársela por el ombligo. Ella se arqueaba de placer mientras yo empezaba a sentir un desagradable escozor en el ojete. Con el movimiento me estaba dando con un trozo del desagüe que quedaba en la pared y cuando miré había hasta unas gotas de sangre resbalando por el PVC ¿Qué importaba eso? seguí hasta que decidí penetrarla por detrás apoyada en la pared de la ducha y con el empuje que le propinaba a cada envite se agarró sin darse cuenta en la cortina del baño. Mi pene salía y entraba una y otra vez de su lubricada flor hasta que la cortina y la varilla que la sujetaba nos envolvió a los dos justo cuando nos corríamos como hechizados sin importarnos lo mas mínimo el resto del mundo.

Al levantarme pude ver en el espejo mi ojo morado por el golpe de la varilla de la cortina.

Wendy me dejó hace unos meses, dijo que follar lo que se llama follar le gustaba, pero para deportes de riesgo ya estaba el Puenting.

Desde entonces no he vuelto a hacer el amor. Para la próxima pensaré en comprar algunos juguetes eróticos que seguro me salen mas a cuenta.

viernes, 25 de abril de 2008

EL CURSILLO DE NATACION

Al poco tiempo de tomar la comunión vestido de marinerito y toda esa parafernalia, desde el cercano pueblo de Pozo Cañada vinieron a vivir a mi bloque una nueva familia. El Papá, la Mamá y una linda parejita de vástagos, ocuparon el bajo derecha por unos cuantos años. El padre, el Sr. Wesler, Ray Wesler, era todo un personaje, regordete y colorao le gustaban las tías mas que a un tonto un lapicero, putero y bebedor siempre recordaré de él las canciones inventadas que entonaba cuando nos llevaba a su hijo y a mi en un SEAT 850 color cagueta a la parcela que tenían en la carretera de Jaén, “El capuuullo moraaaaooo” tarareaba alegremente mientras nosotros nos mirábamos de reojo sonriendo en el asiento de atrás. A mitad de camino paraba en el bar “La jaula” se aplicaba un anís o un coñac y continuábamos ruta. La madre, la Sra. Wesler era la típica ama de casa entregada a sus quehaceres domésticos sin nada que resaltar de ella a no ser si acaso su falta de información de todo lo que acontecía a su alrededor o su interés porque así lo pareciese. La hija mayor, Karen padecía una deficiencia mental que le hacía morderse fuertemente el pulgar de la mano derecha cuando se emocionaba por algún acontecimiento tan banal como el simple encuentro con un vecino en la escalera. Leonard el hijo, me metió de lleno en eso de fumar pitillos de “Mencey” un tabaco negro muy barato que te inundaba los pulmones del peor de los alquitranes. El caso es, que cuando llegaba la primavera, Leonard le quitaba a su padre las llaves de la parcela y nos íbamos en las bicicletas a hacer las cosas propias de los nueve o diez años. Coger lagartijas, ponerle a la guita del zompo una moneda de dos reales, disparar con un rifle de plomos y quitarle los guardabarros a nuestros medios de locomoción.

El cursillo de natación lo hicimos solos, ni monitor ni hostias. Un monitor ¿eso qué eeehh? En una piscina con el agua del año anterior, con sus dos metros de profundidad, llena de bichitos zigzagueantes y con nuestros calzoncillos blancos de la marca “Abanderado” (bueno, blancos menos un rodal amarillo). Unos cuantos largos al estilo perrete y después nos tumbábamos en el césped a contemplar el cielo azul, los gorriones y el verde de las copas de los árboles mientras nos secábamos y nos fumábamos a medias un pitillo.

¿De ande vienes? Preguntaba mí madre a mí regreso.
Pos ná mama, daquí atrás.

miércoles, 16 de abril de 2008

¿TU QUE CREES?

Sentado en el sofá, con los pies extendidos encima de un cómodo cojín sobre la mesa del salón, contemplaba el hueco de la chimenea donde tengo un tiesto con un caladio (Caladium bicolor) que ahora en primavera me regala su mejor imagen. Un frondoso cuerpo de moradas hojas ribeteadas por un verde borde de unos seis o siete milímetros de ancho, sobre un achaparrado cántaro de barro con unas asas redondeadas que inevitablemente siempre me traen a la mente la silueta de una maruja esculpida por Botero.

En esa cómoda posición me encontraba arreglando el mundo entero cuando mi estomago mandó una clara orden a mi cerebro que me hizo retirar los pies del mullido cojín y calzarlos dentro de las chanclas que tenía debajo. Con un sosegado movimiento de pelvis me alcé y llegué hasta la cocina que está justo a la espalda del salón.

Con la mano derecha palpé la llave de la luz para encenderla y me planté frente al frigorífico con una idea fija en la mente. Con la mano izquierda abrí de par en par la puerta y apoyé mi cuerpo en el brazo mientras ojeaba su interior. La tenue luz que manaba desde dentro torneaba las siluetas de los envases de yogurt, del bote de ketchup, de las latitas de uvas peladas de hace dos navidades, del cacharro de las fresas. Tarros de alcachofas, de banderillas picantes y aceitunas se amontonaban en otro estante. Latas de atún, naranjas y tomates formaban un hermoso bodegón en el interior de la nevera como si de un Velázquez se tratara. Zumos, coca colas y cervezas ocupaban su sitio en los diferentes compartimentos junto a los huevos, el bote de la mayonesa y los brick de leche. Finalmente detuve la mirada en el tercer estante del que agarré con decisión el tupperware del embutido y lo dejé sobre la encimera de la cocina al tiempo que cerraba la puerta del frigorífico.

En una repisa de la cocina que tengo a la altura de las rodillas descansa el exprimidor, la sandwichera, las servilletas de papel y los cacharros de barro con los ajos y las cebollas. Justo al lado hay dos bandejas, una con sus asitas y unos motivos en tonos pastel para servir el café de las visitas y otra de plástico del “todo a cien” más de batalla. La segunda opción fue la elegida para lo que mas tarde acontecería.

Agarré una servilleta de papel y la desplegué a modo de mantel sobre la bandeja. Del tupperware del embutido saqué una cuña de queso manchego curado y con sumo cuidado retiré el plástico que la envolvía para poder reutilizarlo más veces. Puse mi vieja tabla de madera sobre la encimera y agarré del taco de cuchillos de cocina el más ancho que tengo y fui deslizándolo sobre la cuña de queso una y otra vez hasta obtener un montoncito de unos cuatro o cinco filetes de unos seis milímetros de espesor. Apoyándolos en mi pulgar con la destreza del mejor de los chefs les fui quitando la corteza hasta convertirlos en unos perfectos triángulos que fui amontonando encima del papel de la bandeja. Limpié el cuchillo con un trozo de rollo de cocina y lo dejé en el taco sacando seguidamente el de sierra con el que corté un buen trozo de barra de pan de leña y la abrí por la mitad dejándola también sobre la servilleta de papel de la bandeja. De manera autómata, casi sin pensarlo, cogí con dos deditos la aceitera y rocié la blanca molla del pan con el oro verde de los campos de Andalucía, cerrándolo casi al instante para oír como crujía su corteza entre mis manos.

Metí los triángulos de queso entre el pan y saqué el cacharro de las fresas. En un cuenco blanco de porcelana de Santa Clara decorado con unos trazos en azul marino fui cortando en pedacitos la roja carne de las fresas que dejaba cuidadosamente caer en el fondo del recipiente y cuando consideré que ya tenia suficiente enjuague mis manos y el cuchillo bajo el grifo del fregadero. Del panal que tengo encima de la nevera cogí una botella de Ribera del Duero y me serví un tiento en un copón de los pocos que me quedan para tal fin (se me rompen al fregarlos, los jodíos). Lo deposité en la bandeja con el resto y volví al salón para recuperar mi posición inicial.

Un rato después a eso de las nueve como casi todas las noches Catherine me llamó;

Hola nene, ¿Has cenao?
¿Tú que crees? Le contesté.

martes, 8 de abril de 2008

Me gustaría ser más ignorante todavía.

Cual insignificante aprendiz de filósofo, cada vez más a menudo me abstraigo como en un fugaz viaje astral y elucubro pensamientos sobre la evolución del ser humano. ¿Ande vamos con tanta evolución? Evolución involutiva, puesto que es cierto que la gente ya no muere terriblemente por las mismas enfermedades que en la edad media pero seguimos muriendo por otras cuanto no más numerosas y terribles. Viajamos mucho más rápido que antes pero pagamos con nuestra propia vida esa aceleración, sin hablar del alto coste económico y ambiental. Ríos cada vez más secos y llenos de mierda, mares cada vez más contaminados y especies desapareciendo en tierra, mar y aire a cada instante. Podría llenar páginas y páginas haciendo comparaciones que todos conocemos y nos hemos parado a pensar alguna vez y que manidamente se tratan en todos los medios, todos los días…..pfffffff…...un aburrimiento que nos conduciría aun estado pre-depresivo.

Existe una teoría que dice que al Homo Neardental se lo cargo "El comercio". Si nos comparamos con un Neardental probablemente la mayoría crea que ahora somos muy superiores a este lejano paso de la evolución. Él nunca hubiera imaginado nuestro mundo tal y como hoy lo vivimos, nuestras hipotecas, nuestros parques temáticos, nuestras escuelas de egoístas e intolerantes neardentalitos consumistas, nuestros préstamos del BMW, nuestros préstamos de la operación de aumento de pecho de la nena, nuestros suicidios por la bajada de las acciones en bolsa, nuestra anorexia, nuestra muerte a manos de los hinchas del equipo contrario, nuestros templos, divinidades y fanáticos voluntarios de la inmolación, ¿Nuestro derecho a manifestarnos libremente? ¿Nuestra cartilla del paro? ¿Nuestro derecho a un abogado de oficio para un juicio justo?

Diossssss como echaría de menos nuestro tosco hombrecito todos esos adelantos ¡Joder! Con la cartilla del paro podría fabricarle un Tampax a su pareja ¿Útil, no? Y esta a su vez se lo agradecería metiéndole un móvil por el culo cuando le acuciase una diarrea, siiiiii un Nokia de esos que dicen que son más resistentes. ¡Eeeeeeeeeeeiii! Y con una constitución de esas que dicen que somos todos iguales podrían empapelar las paredes de la cueva ¡Joder, pero que burro el tío! Como necesita los adelantos que tenemos ahora y lo que le facilitarían la vida. ¡Sus hijos ya no morirían de hambre o de extrañas enfermedades!

Que se puede esperar de un tío que bebe agua cristalina de los miles de manantiales que se encuentra en su camino, que cada vez que respira le entra a partes iguales una porción de aire oxigenado de la montaña y otra de brisa de eucaliptos y que mantiene una dieta basada en Dios sabe que cosas nada que ver por supuestisimo con nuestros saludables Mac'algo y telealgo. ¡Con lo necesario y útil que le sería conocer otros lugares desde el sillón de su cueva a través de una caja cuadrada! ¡Lo que se perdió este pobre desgracio con las visitas virtuales! Que se puede esperar de un tío que cuando levanta la vista solo ve un extraordinario paisaje natural y virgen ¡Sin una puta lata de Coca Cola o un Brik de Don Simón!

¡Bastante mierda de falta le hacia a este homínido estar perdiendo el tiempo leyendo por Internet a un gilipollas como yo!

P.D.: No voy a pedir perdón a los verdaderos filósofos por mi "atrevimiento" al realizar este ejercicio de autocrítica evolhumanoide, pero por si acaso yo también les perdono a ellos.

viernes, 28 de marzo de 2008

LEARNING TO FLY

Sus torneados ojos marrones apenas se reconocen detrás de su impenetrable flequillo. Siempre me he preguntado como puede estar tan atento a todo lo que acontece a su alrededor, yo sería incapaz de coscarme de nada con semejante cortina de pelo tapándome la visión, pero él, no solo permanece avizor, sino que además es capaz de seguir con la cabeza a un mosquito que pase volando cerca de su espacio mas inmediato.

Su pequeña estatura y su corta edad (5 años) no son impedimento para que se suba a todo lo que está a su alcance, las sillas, las mesas, los sofás y el pollete de las ventanas suelen ser sus objetivos más deseados. Su agilidad y su fuerza se desarrollan por instantes gracias a esa inquietud que le genera la curiosidad de su corta edad, la ambición empleada en la exploración de todo lo que le rodea le convierte sin apenas darse cuenta en un decatleta en miniatura.

Fue esa misma curiosidad la que en un soleado día que me encontraba absorto en uno de esos zafarranchos higiénicos en el hogar no advertí por unos instantes que cerca de la ventana abierta permanecía un sillón que había desplazado de su sitio para la mejor realización de las tareas marujiles…. Tan solo un segundo de descuido fue necesario para la tragedia.

Sus ansias de descubrimiento le empujaron sin pensarlo a trepar hasta la ventana y yo que en ese descuidado momento me encontraba de espaldas a ella tan solo pude escuchar un fuerte “CLOOON” seguido de un largo quejido proveniente de lo más hondo de su joven garganta. Ni siquiera me asomé. En unas milésimas de segundo comprendí lo que había pasado y salte desesperadamente por encima de los obstáculos que me impedían el acceso a la puerta de la casa y bajé los escalones de cinco en cinco hasta el portal y cuando abrí la puerta de la calle lo que vi, fue lo que me temía… su pequeño cuerpecito permanecía tembloroso tumbado en la acera sin siquiera poder emitir sonido alguno, me arrodille ante él para cogerlo delicadamente y en mi ademán de alzarlo para su traslado le arranque otro quejido que me inundo el alma de una tristeza infinita.

Postrado en la mesa del quirófano palpaban una y otra vez su cuerpecito en busca de las lesiones ocurridas…en los repetidos cruces de miradas siempre encontraba el mismo movimiento de cabeza del facultativo…de izquierda a derecha.

¿Nada?
Nada.
¿Ni siquiera una pata se ha roto este cabrón?
Nada; me respondió el veterinario.

Lo único que estaba era cagao de su experiencia voladora, se había caído (o tirado) desde un primer piso a la calle, pero cuando volvíamos en el coche, el hijo de puta ya se ponía en pie en el asiento para asomarse por la ventanilla y al llegar a casa aunque cerré la ventana tan solo tardó unos segundos en volver a subirse al pollete de la misma.

Es un “West Highland Terrier” blanco, simpático y despistao, muy despistao, otro día por la mañana cuando cruzaba la calle lo golpeó un coche , por la tarde ya se meaba en las ruedas de los demás sin acordarse de que ese gran “monstruo metálico” casi acaba con su vida hacía tan solo unas horas.

Simpático, despistado…que lindo perrito ¿A ver si va a ser que está como una puta cabra?

Ea pos eso será, Dios los cría y ellos se juntan.

martes, 25 de marzo de 2008

ME SUPO MAL

Ella no quiso reconocerlo pero lo nuestro ya no funcionaba, nuestras veladas ya no ofrecían la insolencia de antaño. Los domingos por la tarde tampoco mejoraban, cambiábamos una y otra vez y nada… aquello no se arreglaba. A medio día, por la noche, siempre igual, nada nos satisfacía…

Vestida de negro, olvidada en un cuarto, cubierta de polvo… de ese polvo que vuela entre el rayo de luz robado al sol por una rendija de la carcomida ventana. Junto a una colcha vieja de mi abuela. Frente al marco dorado con la fotografía de mi comunión, allí se quedó…

Como ya os comenté hace poco me enamoré y finalmente me compré otra, y claro a esta tuve que dejarla en el trastero… ¡Me supo mal, peeero!

Como diría algún Heredia ¡Asin es la vida!

martes, 18 de marzo de 2008

EL MELGO, EL CHIFARRA Y EL MARRANO

Cualquier oriundo de Albacete sabe donde se encuentra “El Cerrico”. Es un antiguo barrio al lado del también conocido “Las seiscientas”, ambos habitados por gente humilde y trabajadora que conviven entre chorizos, maleantes, camellos, drogadictos y alguna puta que otra. Básicamente como en cualquier otro barrio de la ciudad. ¡Que hasta en los mejores distritos encontramos de todo lo anterior oiga!

Los personajes del título de arriba son tres hermanos gitanos que viven a caballo entre la cárcel de “La torrecica” y su barrio.

El melgo” el menor de estos tres hermanos nunca ha destacado por nada en particular, vive a la sombra de los otros dos y lo único que acertaba a maquinar el solito era hacerle creer a algún pardillo que pasaba chocolate y entrar en un estudiado portal con el dinero saliendo por una ventana o una puerta trasera. Cuando no era un pobre inocente el que le preguntaba por alguna sustancia prohibida su frase favorita era “no me queda ná, si fueres venío en antes”.

El de en medio, “El Chifarra” se llama Manolo. Es el más “espabilao” de los tres, fue, en otros tiempos, uno de los principales camellos de caballo que salieron de la escuela del “Bar Colón”, junto con “el moro”, que no era moro, que era gitano, pero se apellida morales, “el juanra”, “el cande”, "el chino", "el modes" y otros cuantos que dan para otras muchas historias. Entrar en la casa del chifarra o en la de algunos de estos personajes era entrar en otro mundo totalmente surrealista, la escena de la niña de trainspotting pude llegar a vivirla una docena de veces aunque por suerte nunca terminó igual que en la película.

Y por ultimo, el mayor de ellos, “El Marrano”. Cuando teníamos 12 o 13 años nos quitó a mi amigo Juan y a mi, sendos relojes a punta de navaja en el conocido parque de “Los jardinillos”. Para que os hagáis una idea imaginaros enfrente al mono malo de “El planeta de lo simios” diciendo; ¡Darme los relós o los rajo! Y nosotros claro esta, se los dimos.

Entrañables personajes como los de cualquier ciudad del mundo o los de cualquier novela de ficción, pero estos con una graciosa peculiaridad, son manchegos, son reales y viven en mi ciudad.

Corpulento, bien carado,
patillas bajas de barba cerrada.
De mejillas abultado,
de color robusto y frente holgada.

Pelo negro y corto,
ojos garzos, serio de nariz.
De viruelas picado el rostro,
avizor y alerta siempre a un desliz.

Leyendas corren por la serranía,
donde al bandolero, todavía…
Se le mira con cierta clemencia e incluso simpatía.

PD: Por cierto, si yo no soy un bandolero ¿Por qué tengo este pedazo de trabuco? Jaaajajaaaaaa jaajajaaaaajaja aaaiiin que me troncho

lunes, 10 de marzo de 2008

FLECHAZO

Cuando la vi supe que quería pasar el resto de mi vida con ella, el corazón se me salía del pecho, latía tan fuerte que llegué a asustarme, era perfecta, jamás había visto nada igual. Desde ese mismo instante me enamoré, lo que sentí fue muy profundo…

Tenía todo lo que yo podía desear, pantalla de 60”, TDT, tecnología LCD, Pixel Plus HD….

miércoles, 27 de febrero de 2008

DE IDEALES CONTEMPORANEOS Y OTRAS LIDES

Abrir una puerta y dejarles pasar, cogerles las bolsas del mercado y subirlas al tercero, dejarles tu asiento en el metro…

Les hace falta tu comprensión en los días más difíciles de cada mes, tu aguante, tu templaza, tu serenidad…

Les encanta que les regalen el oído revelando sin caer en la cursilería su belleza o en su defecto, su no excesivo volumen corporal.

Les hechiza que les traten con la sutileza que exige una mariposa o en su defecto con el mismo trato que precisa un tierno gatito, un cachorrillo de Cocker, un polluelo amarillo, un Yorkshire…

Les complace su ganada independencia, su espacio vital que acompañan de su más selecto grupo de afines, el grupo con el que comparten las más íntimas confesiones, el grupo con el que se desahogan de tanta incomprensión.

Les sorprende la atención que prestas a sus comentarios con afanoso gesto de interés e inusual impresión.

Les satisface el reparto de las tareas domesticas, el apoyo, la colaboración y el mayúsculo empeño que despliegas en ellas.

Les desarma el número de orgasmos que se pueden llegar a conseguir con una divertida, sana e higiénica vida sexual.

Les iguala ocupar ese estatus de poder ejecutivo en el trabajo, un alto cargo, con sus reuniones, sus comidas de trabajo, su toma de decisiones, su ordeno y mando…

Les pone que estés en forma, que te cuides, que vayas al gimnasio, que luzcas una esbelta figura.

Les hipnotiza que les recompensen cualquiera de sus virtudes con agasajos inesperados… una cena de las de velitas y un buen vino de la Ribera del Duero, una prenda de vestir, una joya, un deportivo, una canción, unos zapatos caros, un poema, un viaje…

¡Nos ha jodío mayo con la flores!…pos claro que a los tíos nos encanta que nos traten asín

¿Y a quien no?